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  • Marc Dufraisse

Realidades y tácticas para organizaciones remotas


Hasta hace unos meses, la realidad diaria de la mayoría de las empresas era trabajar físicamente en una oficina. En oficinas "físicas", y más aún con las oficinas de tipo "open space", los empleados son potencialmente visibles a lo largo de todo el día de trabajo. Esto los hace conscientes de que siempre pueden ser observados en sus comportamientos y actitudes. Dependiendo de las culturas y reglas de la empresa, se pueden encontrar oficinas donde los empleados pasan más tiempo aparentando que están trabajando en lugar de hacerlo.

En ese aspecto, trabajar a distancia cambia las reglas y es mucho más efectivo: se deja de perder tiempo y energía en aparentar.

Sin embargo, cuando se trabaja a distancia, aunque se pueda controlar cómo y cuándo se es visible para los demás, uno ya no puede esconderse más. En el día a día ya no se puede compensar la posible falta de competencia o de compromiso con las aptitudes de comunicación y sociales.

En el pasado los empleados podían eventualmente esconderse y seguir siendo creíbles. Ya no es posible.

Estar involucrado no es suficiente. Debes estar comprometido, activo y actuando.

¿Cuál es la consecuencia para los líderes?

La ambigüedad ya no es posible. Trabajar a distancia significa que debes ser mucho más preciso y claro en la información, las tareas y el apoyo que aportas. No puedes dar nada por sentado. Necesitas asegurarte de que la gente está alineada y comprometida. La comunicación y la proactividad son clave.

El otro reto es mantener unido al equipo remoto . ¿Cómo puedes hacer eso?

Necesitas crear espacios para que la gente interactúe como un equipo y de persona a persona... pero siempre manteniendo el impulso, evitando las interminables reuniones virtuales que matan la energía y la conexión.

Finalmente, la principal dificultad que la que se enfrentan los líderes hoy en día es manejar el miedo y la incertidumbre. Las restricciones de confinamiento fueron vividas de manera muy diferente por cada uno de sus colaboradores y los niveles de estrés e inseguridad pueden ser muy diferentes pero también muy altos para alguno.

Estamos en medio de una profunda crisis en la que tendremos que inventar nuevas formas de conectar con nuestros equipos, pero también afrontar y gestionar la forma en que nosotros nos enfrentamos y manejamos estas situaciones. Más que nunca, nuestra capacidad de tener empatía, de estar presentes, de estar cerca y de apoyar a los miembros de nuestro equipo, nuestra capacidad de escuchar realmente y de entender dónde están, y la forma en que los apoyaremos serán clave para los futuros éxitos de nuestro equipo.

¿Cómo lo haces?

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